martes, 21 de octubre de 2014

Qué, cómo y cuándo, lo que nos cuenta la física sobre nuestro origen

En el principio todo era oscuridad y vacío, luego, aún no sabemos por qué, hubo una gigantesca explosión, tan grande que 0000000000,1 segundos después de esta, el universo ya tenía un tamaño comparable al del sistema solar. Algo así como un billón de kilómetros, bastante si tenemos en cuenta que solo 100 kilómetros por encimas de nuestras cabezas termina la atmósfera, hasta ahí llega nuestro planeta. Ahí inicia el espacio.

Pero regresemos a la historia. El universo creció a una velocidad descomunal porque tenía tanta energía que aun hoy, 13.800 millones de años después, podemos ver los últimos restos de ella. A diferencia de lo que la lógica nos dice sobre las explosiones, en esta la velocidad con que se expandía el universo no disminuyó, por el contrario, con el tiempo ha ido aumentando. Esto hizo que continuara con su crecimiento.




El universo en sus orígenes era pequeño, pero tenía todo lo que tiene hoy. La densidad era muy alta, y la temperatura también. Es como estar dentro de una habitación pequeña con 20 personas más. Al inicio, el universo sufría de una incontrolable fiebre, su temperatura podía alcanzar varios billones de grados. Eso impedía que las pequeñísimas partículas que componen todo lo que existe se unieran para formar átomos, rocas, estrellas...   Pero el paso del tiempo es implacable, y a medida que el universo se expandía, su temperatura disminuía y los primeros átomos empezaron a formarse. Esto sucedió cuando el universo tenía ya 100 segundos de vida y su temperatura alcanzaba los 1.000 millones de grados.



Los primeros elementos en aparecer fueron los más simples, hidrógeno y helio. Estos dos elementos formaron las primeras nubes de polvo y gas, y fueron estas nubes las que 10.000 años después del Big Bang conformaron las semillas de lo que hoy son las innumerables galaxias en las que vivimos. Una vez se formaron estas semillas, la gravedad se encargó del resto. Sin embargo, no ha sido capaz de frenar la expansión de nuestro universo, por el contrario, esta se hace cada vez más rápida, incluso ahora, cuando ha pasado tanto tiempo desde este suceso, mismo que aún no comprendemos en su totalidad, pues podemos indagar sobre lo que sucedió hasta 10-43 segundos después de la explosión. 0,0000000000000000000000000000000000000000001 así se vería ese número, una cantidad increíblemente pequeña.

Pero aunque parezca poco, esa pequeñísima fracción encierra buena parte de los secretos que aún permanecen ocultos en nuestro universo. Es el momento mismo de la creación el que permanece velado para nosotros y, lamentablemente, todas nuestras teorías indican que ese instante permanecerá para siempre en la sombra. A fin de cuentas, la ciencia no tiene todas las respuestas. 










miércoles, 17 de septiembre de 2014

El sol es un personaje muy temperamental

Fuente de luz, calor, vida. Sin él no tendríamos petroleo, ni energía eléctrica, ni siquiera estaríamos aquí, nada de lo que nos rodea existiría, de no ser por nuestra estrella.  Es el sol la mano invisible tras todos nuestros actos; nos provee de alimento, de energía, hace soplar al viento y gracias a él inventamos una forma de dividir el tiempo. Nuestra vida gira en torno a él, pero ¿qué sabemos sobre este personaje que nos da tantas cosas? Mucho más de lo que usted piensa, lo conocemos bastante bien, sí tenemos en cuenta que acercarse a él es casi imposible.


Empecemos con lo básico. El sol es una brillante bola de gas que lleva ardiendo casi 5000 millones de años y está en la mitad de su vida. Al igual que cualquiera de nosotros, el sol envejece, gasta su energía, acaba con su combustible. Es el proceso de quemar este combustible lo que produce la luz y el calor que irradia nuestro querido astro. Pero bueno ¿Cuál es ese combustible?

Si usted hace un esfuerzo y recuerda las clases de química del colegio, en las que probablemente no aprendió nada útil, recordará que existía una cosa llamada tabla periódica, y que en esta tabla la primera casilla la ocupaba un elemento llamado hidrógeno. ¿Ahora sí recuerda, cierto?

Bueno, pues que el hidrógeno ocupe el primer lugar de esta lista no es fortuito, Los elementos están organizados allí de acuerdo a su complejidad, a la cantidad de protones y electrones que poseen. Si tampoco recuerda lo de los protones y los electrones no se preocupe, en otra ocasión se lo explico; por ahora es suficiente con que sepa que estas son las pequeñísimas partículas de las que están hechas los átomos. Con esto claro, puedo explicar porqué el hidrógeno ocupa la primera posición en la lista. Resulta que este gas tiene solo un protón y otro electrón. Es el elemento más simple del universo, y el más abundante también. Por eso las estrellas lo consumen, porque hay mucho.
    

No le voy a detallar el proceso completo de lo que hacen las estrellas con el hidrógeno, porque si me pongo en esas usted se va a aburrir y posiblemente no va a querer leer nuevamente este blog. Pero sí le voy a decir que al hidrógeno, el sol lo convierte en helio, el elemento que le sigue en la tabla. Matemáticas básicas, si el primero tiene un protón y un electrón, el segundo tiene... dos de cada uno, muy bien. Entonces, básicamente lo que hacen las estrellas es fundir dos átomos de hidrógeno para crear uno de helio. En el proceso se libera mucha energía. Bueno, quizás al fundir dos átomos no se libere mucha energía pero una estrella funde varios trillones de átomos cada segundo, multiplique un número pequeño por varios trillones y obtendrá una cifra enorme. Ahí está la energía del sol.  

El proceso parece sencillo e incluso tranquilo, pero definitivamente no lo es. La cantidad de energía que se libera hace que las estrellas sean muy temperamentales. A veces liberan poca, y entonces se tornan tranquilas, opacas, aburridas. Pero hay ocasiones en que explotan con una fuerza capaz de destruir cualquier cosa que se encuentre cerca de ellas, e incluso de causar daños a objetos muy lejanos, como nuestro planeta por ejemplo. Sólo para satisfacer la curiosidad, nosotros estamos a 150 millones de kilómetros del sol, estamos tan lejos que su luz tarda ocho minutos en llegar a nosotros.

Pero así como llegan la luz y la energía del sol a nuestro planeta, también llegan otras cosas provenientes de él. Tormentas magnéticas, radiación infrarroja, ultravioleta, neutrinos, etc. No se alarme si no entiende de que estoy hablando, por ahora no es necesario que lo haga. Simplemente quiero ilustrar el punto. Estas otras cosas que llegan del sol tienen muchos efectos en nuestro planeta, el mejor ejemplo de esto y el más hermoso además son las auroras. Esas que tristemente, nosotros, los habitantes del trópico no podemos ver. Pero pasan muchas otras cosas también que no vemos, y muchas otras que apenas estamos empezando a comprender. Insisto, este es un maravilloso momento para estar vivo.

Espero que tras leer esto, la próxima vez que mire al sol recuerde que lo está viendo como era hace ocho minutos, que lo que ve son átomos pequeños fundiéndose en otros más grandes y que finalmente ha sido la física, esa que parece tan lejana y aburrida, la que nos ha permitido entender que el sol es mucho más que una bola de fuego que cuelga del cielo. 

miércoles, 27 de agosto de 2014

Si cree que la física es aburrida, la culpa es de su profesor.


El aburrido mundo de Niels Bohr
Física, ¿qué es lo primero en venir a su mente al oír esta palabra? Probablemente sea la imagen de un hombre gordo, con un bigote que causaba risas, algo calvo, vestido siempre con un pantalón oscuro, saco de lana o corbata y una infaltable bata blanca. Esa era la imagen regular de los maestros que intentaron, inútilmente la mayoría, hacernos entender a Newton, a Maxwell, a Bohr o en los mejores casos, a Einstein.

Aprendimos a odiar estos profesores. Eran verdaderos sádicos, disfrutaban cuando no podíamos resolver sus problemas, cuando la velocidad final del objeto que cae desde 30 metros no concordaba con la que él había calculado, tenía un gesto casi orgásmico al entregar el examen del que no habíamos logrado responder más del 10% de las preguntas. Sí, era un ser detestable, teníamos suficientes motivos para odiarlo. Por su culpa no podíamos ir al cine, a pasear con nuestros amigos, nos quitaba el valioso tiempo que debíamos dedicar a nuestra pareja, era el personaje más despreciable del colegio, y por lógica correlación, su materia era el blanco de nuestra más profunda aversión. Pero espere, piénselo bien, ¿odiaría usted el fútbol si los árbitros fuesen unos seres injustos, tramposos, innobles? Estoy seguro que la respuesta es un rotundo NO, así, en mayúscula. El deporte no tiene la culpa diría usted. Bueno, pues sabe algo, las ciencias, y la física en especial, sufren del mismo mal. La culpa no es de ellas, es del profesor que no supo como hacérsela agradable.

¿No me cree? Obvio, eso pensé. ¡Pero espere! permítame contarle una historia que, si no lo hace cambiar de parecer, al menos lo va a entretener un par de minutos. Todo inicia con usted. Sí, usted es el protagonista de esta historia. Usted, en este momento está leyendo un blog, en un computador quizás, o en su teléfono o en una tablet, realmente eso no importa. Lo importante es que en sus manos tiene un dispositivo que representa el mayor logro de nuestra civilización; hasta el momento al menos. Este aparatico le dice por donde ir cuando está perdido, le ofrece múltiples formas para comunicarse con quien usted desee, no importa en qué lugar del planeta se encuentre, puede divertirse con vídeos o con música, puede tomar fotografías e incluso pasar horas jugando en él. Bueno, ahora imagínese a usted mismo hace 50.000 años. Viviendo en una cueva, luchando a muerte con animales salvajes por su comida, o para no convertirse en comida, lleno de enfermedades, de parásitos, de dudas.

Yo lo he intentado, me he puesto en ese lugar, en ese tiempo, y la verdad considero que lo peor de todo eran las dudas. No saber qué eran las luces en el cielo nocturno, confundir los relámpagos con la ira de algún ser sobrenatural, creer que la enfermedad era síntoma de brujería... Tantas cosas extrañas que pasan en nuestro mundo, y todas ellas carentes de explicación. Debía ser una existencia llena de temores, de miedos exacerbados por la ignorancia.  Luego, un buen día a alguien se le ocurrió que los cometas no tenían por qué ser mensajeros de la catástrofe, ni los terremotos castigos de los dioses y que seguramente la luna tendría una razón diferente al amor para mantenerse tan cerca de la tierra.

Seguramente uno de los primeros fenómenos en ser sometido al escrutinio de la razón fue el sol, fuente de luz y calor, sustento de la vida y dios tutelar para buena parte de las culturas antiguas. Sin duda causaba curiosidad y admiración en nuestros antepasados. Pero no fue la curiosidad la que llevó al hombre a intentar entender su mundo; fue la necesidad. La necesidad de medir el tiempo, de entender cómo y por qué crecían las plantas, de buscar maneras más eficaces para protegerse de ese mundo hostil y salvaje que lo rodeaba.

El cielo le entregó al hombre antiguo la posibilidad de medir el tiempo, de establecer ciclos en la naturaleza que le ayudaran a saber cuál era el mejor momento para sembrar, cuando volverían las manadas de animales que cazaba, cuando podía esperar las lluvias y, con el tiempo y la práctica, pudo incluso inventarse el concepto de horas y dividir así su día. Todo esto se logró observando el cielo, entendiendo los ciclos de la luna, el movimiento de las estrellas y la posición del sol. Con estas sencillas observaciones nació la astronomía; una de las primeras ciencias y, que durante miles de años se relacionó de manera muy estrecha con la magia y los fenómenos sobrenaturales.



Muchos siglos después, los hombres conocían muy bien los movimientos de los astros pero no podían explicar la razón de ese movimiento, o tan siquiera qué eran o porqué estaban allí. En este punto aparecen hombres como Kepler o Galileo, quienes con una imaginación desbordada, se dieron a la tarea, no sólo de explicar qué pasaba encima de sus cabezas, sino también de inventar los métodos y los artefactos con los que iban a conseguir estas respuestas. Después de ellos el mundo cambiaría para siempre, e iniciaría la carrera por la tecnología que nos tiene hoy en las puertas del espacio, permanentemente conectados entre nosotros, con un fácil acceso a una cantidad casi inimaginable de información, capaces de crear realidades virtuales, de tener dispositivos que indican el lugar exacto del planeta en que nos encontramos y, lo que es más importante, muy cerca de descifrar el orden que subyace a nuestro mundo, la voluntad y la forma de actuar de eso que los primeros hombre que miraron al cielo decidieron llamar dios.





viernes, 15 de agosto de 2014

Cansado de tener un Blog que nadie lee? 5 estrategias simples para aumentar tu audiencia.

Típico, un buen día decides contarle al mundo todas esas maravillosas ideas que pasan por tu cabeza y decides entrar al mundo de los bloggers. Las primeras dos semanas seguramente haces una y hasta dos publicaciones diarias. Tras 15 días de arduo esfuerzo estás seguro de tener varios cientos de seguidores, por lo menos. Pero la cruda realidad es que no más de 10 personas han visto tu blog. Hasta ahí llega tu intención de contarle al mundo lo que piensas. Si has pasado por esto, seguramente no utilizaste todos los recursos que Internet pone a tu alcance, así que presta atención a esto, y seguramente tu próximo intento será exitoso.  

UN NOMBRE LLAMATIVO LO ES TODO.


Cuando un posible lector está buscando algo, dispones de menos de 5 segundos para llamar su atención, eso siempre y cuando tu Blog aparezca entre los primeros resultados. Así que utilizar un nombre que inmediatamente capte la atención de las personas es fundamental. Pero no pienses en algo que sea llamativo para ti, piensa siempre en las personas a las que te diriges, piensa en sus intereses, en sus necesidades y súmale algo de ingenio. ¡Ya está! Tienes un nombre atractivo, logras atrapar a tu audiencia y los lectores te van a llegar por montones. Básicamente lo que debes evitar es titular tu pagina con cosas cómo Página principal o frases por el estilo. Esto ahuyenta incluso al lector más dispuesto.


 BLOG QUE NO SE DESCRIBE NO SE VENDE. 


 Las descripciones ayudan un montón. Cuando buscas algo en Google, o en cualquier otro buscador, bajo el nombre del sitio siempre aparece una descripción de su contenido. Si está descripción no es clara, y además atractiva, lo más seguro es que pases por alto esa página, ¿cierto? Bueno, no eres el único. A tus posibles lectores les gustará saber de antemano que pueden encontrar en tu Blog. Además les puedes dar un abrebocas de lo entretenida que es tu forma de escribir, así que esfuérzate en hacer algo digno del contenido de tu blog. 


¿UNA IMAGEN VALE MÁS QUE MIL PALABRAS?


 Indudablemente, pero de nada sirven las imágenes si no las describes con las palabras adecuadas, al menos para los buscadores. Recuerda siempre poner textos que acompañen a las imágenes, y recuerda no seguir mi ejemplo y poner siempre imágenes. Pero no exageres, lo más importante siempre ponlo por escrito, será más fácil de reconocer para los motores de búsqueda y te ayudara a no quedar en los últimos lugares cuando alguien quiera leer algo cómo lo que tú escribes. Esto es muy importante cuando el buscador dice que existen 7 millones de páginas relacionadas con la búsqueda. 


 SI NO ES NUEVO NO SIRVE. 


 ¿Te suscribirías a un Blog que publica contenidos cada 6 meses? No lo creo. La mejor forma de atraer a los lectores es la actualización, y no me refiero a una entrada al mes. Debes hacer nuevas publicaciones al menos una vez cada semana. Ten en cuente que entre más cosas publiques, más fácil será que alguien quiera leerte. No importa si pasados 6 meses tienes los mismos 10 seguidores, sigue escribiendo, sigue publicando, seguro que si aplicas estos consejos no sabrás que hacer con tantos lectores. 


Para la próxima te contare como puede ayudarte Internet a elegir un tema que muchas personas quieran leer, pero que muy pocas estén escribiendo sobre él.



Y recuerda, si te gustó, compártelo, es fácil y no te cuesta nada.